La vuelta.
Volver a escribir para volver a encontrarse. La cabeza es un laberinto donde casi siempre encuentro la salida pero aveces no, como ahora. Cuesta entender que la libertad tiene límites. Límites que cierran abrazos, besos y reencuentros. Cierran paseos, salidas y simples quedadas. Cierran momentos y recuerdos. Cierran vida. Pero también abren. ¿Que contradictorio no? ¿Cómo es posible que un límite abra? Es posible y el laberinto de mi cabeza lo sabe. Los límites abren valores, sentimientos y amistades. Abren nuevos caminos del laberinto orientados a la salida. Y sobretodo son capaces de hacerte crecer como persona. Un límite me ha bastado para saber querer de verdad, para disfrutar de las cosas cotidianas y para darles la importancia y el valor que necesitan.
Es un recorrido difícil. Enfrentarse a los límites nunca es fácil pero prometo conseguirlo. Mientras tanto seguiré disfrutando de las horas de videollamadas, seguiré reproduciendo miles de canciones nuevas, y me seguiré llenando la sangre de vida con los momentos tan pequeños capaces de vivir entre cuatro paredes. Todos estos momentos crearan la mayor experiencia de la vida y orgullosa podré contar toda aquello que nos llevó a la victoria.
Nos vemos pronto por las calles. De mientras, ser fuertes pero sobretodo felices.

