Miedo...
Por miedo a secas, o por miedo a fracasar, no lo sé. Pero tengo miedo.
Miedo a que todo gire 180º sin saber por que, a que hoy tenga todo y mañana no tenga nada. Pero a lo que más miedo tengo es a no poder sujetar las riendas de la vida.
Imagínate lo fácil que sería si cada uno de nosotros mismos tuviésemos dos cuerdas con las que poder manejar la vida... Como el juego de la comba en el que si cambias la velocidad de dar a la cuerda controlas tus saltos y tu equilibrio y consigues no caerte...
Pero no, la vida no es un juego... la vida es una batalla en la que el miedo siempre gana.
Piensa en la de veces que no has hecho algo por miedo, en la de veces que has valorado antes el que dirán antes que valorarte a ti mismo, y en la de veces que has dejado escapar oportunidades que te podrían haber abierto tantas puertas...
Si lo piensas sin miedo descubres que el miedo sólo tiene un fin... cerrar puertas.
Y es que... ¿Te imaginas vivir sin miedo? ¿Que locura, no? Que locura es pararte a pensar en la de historias que se podrían esconder detrás de una puerta que nunca llegarías a abrir, la de personas que nos estarían esperando pero que nunca llegarías a conocer, la de recuerdos que nos tatuaríamos en la mente pero que nunca llegarían a existir... Piénsalo... Realmente es toda una locura imaginarnos momentos rotos.
Es una locura tener miedo a abrir o cerrar etapas cuando realmente nuestra locura debería ser caminar sin rumbo para darnos cuenta que al final lo inesperado es lo más divertido.
Por que así debería ser la vida.. inesperada, sin rumbo, y sobretodo sin miedo.
Recuerda que todo lo bueno comienza con un poco de miedo y aveces es necesario cerrar una puerta para que se te puedan abrir mil más.


